12 de julio de 2010

Pre-estreno de Baja All Exclusive


Baja All Exclusive, la otra cara
del desarrollo turístico inmobiliario en Sudcalifornia


Un documental de Carmina Valiente
Guión: Carmina Valiente y Sandino Gámez
Cámara: Alfredo Barroso
Duración: 50 minutos


P r e e s t r e n o
Martes 20 de julio de 2010, 20 hrs.
Galería, Revolución 590, esq. Juárez, Col. Centro, La Paz, B.C.S., México.
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11 de julio de 2010

Balandra es nuestra


El movimiento social que bloqueó un “desarrollo” en Baja California Sur


Entre 2001 y 2008 el ecosistema y el espacio público de Balandra estuvieron bajo la amenaza de ser transformados en una marina para yates y una zona de resorts y condominios para babyboomers. Pero en 2008 la zona fue declarada Área Natural Protegida municipal, luego de una movilización social local sin precedentes para conservar su uso público y la salud del ecosistema.


Balandra es un estero, una playa y un manglar de los más grandes de la Bahía de La Paz, en la península mexicana de California. Su playa es utilizada continuamente por los habitantes de La Paz desde hace cientos de años para alimentarse o por recreación. Su manglar es indispensable para toda la cadena alimenticia en la bahía.


En 2001 los habitantes de la ciudad de La Paz se enteraron que había en el mundo un crecimiento en el mercado inmobiliario costero a través de un evento práctico y simbólico: el gobierno de Baja California Sur vendió a 12 pesos el metro cuadrado un terreno público de 350 hectáreas en la punta de una península de arena que sirve de rompeolas al puerto de La Paz y que formaba parte del paisaje natural intocado al que estaban acostumbrados los locales.


Esta privatización fue sugerida por el gobernador del estado al congreso local con el argumento de favorecer la economía de la ciudad mediante la llegada de inversiones foráneas llamadas “desarrolladoras turísticas”. A partir de ese año se anunciaron diversos “desarrollos turísticos” para La Paz, en un modelo que los paceños reconocieron pronto como similar al de la zona Cabo San Lucas-San José del Cabo.


Estos “desarrollos” son unidades habitacionales aisladas de la población local, colocadas en lugares costeros con gran belleza natural y destinadas a la compra por extranjeros, particularmente estadunideses de California, Arizona y Colorado. Es un negocio rentable porque los costos son bajos: la tierra y los recursos humanos, materiales y naturales de la localidad se obtienen a precios de tercer mundo; mientras que las unidades habitacionales son vendidas a personas de la clase media de Estados Unidos o Canadá, que no podrían obtener una propiedad similar en su lugar de origen.


El esquema de los desarrollos en la zona de La Paz estaba dirigido específicamente a babyboomers o jubilados que utilizarían la hipoteca de su casa en Estados Unidos o su fondo de jubilación para comprar una casa o condominio en México.


Uno de estos “desarrollos” fue proyectado para Balandra. Sus proponentes anunciaron, primero, una inversión de 400 millones de dólares y luego una de 300 millones. El proyecto nunca fue mostrado al público, pero se supo que implicaba la construcción de una marina dentro del estero, edificios de condominios en los cerros, y hoteles y residencias en el valle cercano. El vocero de los proponentes fue Miguel Alemán III, hijo de un ex gobernador de Veracruz y nieto de un ex presidente de la República. Exhibió títulos de propiedad de los años 1960 que se superponían a los de otros propietarios formales de la zona, quienes también deseaban “desarrollar”.


En 2004, para evitar el “desarrollo” de la zona, el XI Ayuntamiento de La Paz la decretó Área Natural Protegida bajo su jurisdicción. La respuesta del principal de los afectados fue veloz: alegó ante un juez federal la violación de sus derechos de audiencia; el juez aceptó la queja y ordenó al Ayuntamiento dejar sin efecto el decreto. La debilidad de esta declaratoria se debía a que las Áreas Naturales Protegidas municipales no estaban definidas claramente en las leyes estatales de Baja California Sur.


Al mismo tiempo que el decreto municipal se desvanecía en 2005, desde su paseo por el malecón del puerto los paceños miraban todos los días en el horizonte del Mogote la construcción de las casas y condominios del “desarrollo” construido en tierra privatizada y cuyo nombre comercial es ‘Paraíso del Mar’. También, en una playa cercana, llamada Costa Baja, los paceños vieron (y siguen viendo) la deformación de los cerros y de la costa para construir un hotel aislado y una marina, en un emporio de gran ostentación que sigue en crecimiento en el camino que conduce a las playas. También se anunciaron otros proyectos inmobiliarios para extranjeros en la costa virgen del Golfo de California, cada uno más ambicioso que el anterior.


Ese mismo 2005 aparecieron las primeras manifestaciones sociales de inconformidad por la manera como se estaba corrompiendo la vida de los locales a través de un modelo que dejaba pocos beneficios y muchos perjuicios; entre ellos el despojo de tierras, la formación de círculos de miseria en ciudades y pueblos, el incremento en la violencia e inseguridad, la pérdida del acceso a los litorales, la destrucción del paisaje y la especulación de bienes raíces.


Al tiempo que en medios alternativos se escribía sobre las consecuencias futuras del “desarrollo turístico”, algunas organizaciones no gubernamentales ambientalistas promovieron su estudio y recabaron la opinión de los paceños. Grupos de estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado (en La Paz hay tres centros de investigación científica y una universidad) informaron sobre la riqueza de los ecosistemas cercanos a La Paz, en particular de El Mogote, hasta entonces prácticamente desconocido para los locales.


Esta reacción inicial de la sociedad civil impactó a gobernantes y “desarrolladores”. Sin saber bien a qué se enfrentaban, los primeros aumentaron su discurso sobre los beneficios de la llegada de inversiones, empleos y riqueza, y los segundos bajaron las cifras de inversión y llamaban a alcanzar acuerdos. En el interior del XII Ayuntamiento de La Paz, pese a que el presidente municipal había declarado muy pronto su simpatía por la llegada de inversiones a Balandra, algunos funcionarios, apoyados por diversas ONG y ciudadanos comenzaron a rehacer en 2006 el decreto de protección del área y establecieron contacto con diputados del Congreso local para realizar las adiciones necesarias a la ley.


En 2007, diversas organizaciones de la sociedad civil, escritores, artistas, académicos, estudiantes, funcionarios públicos y ciudadanos generaron un núcleo de comunicación alrededor de una idea sintetizada en el lema: “Balandra es nuestra, tenemos que protegerla”. La campaña no estaba destinada a convencer a los “desarrolladores” o a los gobernantes locales, sino a mostrar a los paceños cuál es el sentido de la propiedad social en Balandra.


Aprovechando voluntarios, en pocos meses se colectaron casi 20 mil firmas de ciudadanos (de una población total de 200 mil) que exigían al XII Ayuntamiento que garantizara la protección del uso público del área de Balandra. Por la ciudad se popularizaron estampas para coche (muy apreciadas por los locales), pulseras y camisetas con el lema y con la silueta de un hongo de piedra que hay en Balandra y que ahora es otro de los símbolos de La Paz. Se hicieron conciertos de música, mítines, exhibición de documentales, promocionales y caminatas. Los columnistas de los medios impresos y los comunicadores en los electrónicos tuvieron que considerar el tema de continuo, cada vez de manera más favorable, y los medios más oficiales —renuentes a dar cualquier información sobre Balandra— fueron obligados a entrevistar a personas con gran prestigio artístico e intelectual que visitaron en ese año la ciudad y simpatizaron con la causa de los paceños.


Las firmas sirvieron para que el XII Ayuntamiento de La Paz pidiera al Congreso de Baja California Sur las adiciones necesarias en las leyes estatales para la creación segura de áreas protegidas por interés público municipal. Estas áreas no implicarían la rescisión de la propiedad, sólo la limitación de su uso: Miguel Alemán III podría cultivar cardones y mangles en Balandra, por ejemplo, aunque no podría construir cabañas permanentes o limitar el acceso de los paceños al área.


Las deliberaciones en el Congreso local, de 2006 a 2007, recibieron una presión intensa por parte de los grandes propietarios de tierra (no sólo de la zona de Balandra), de los inversores de bienes raíces, del gobierno estatal y de la población de La Paz. Pero la presión de la población fue mayor: los diputados aprobaron por unanimidad las reformas. La actual presidenta municipal de La Paz, Rosa Delia Cota Montaño, era entonces la presidenta del Congreso y estuvo ausente de la votación.


Con la reforma aprobada, el XII Ayuntamiento todavía titubeó durante meses para expedir el decreto de creación del Área Protegida de Balandra. Lo hizo finalmente el 26 de marzo de 2008, una semana antes de que expiraran sus tres años de gobierno.


La llegada del XIII Ayuntamiento, que carecía de simpatía hacia la regulación de las inversiones privadas, no ha ensombrecido este éxito. De hecho la apatía inicial del actual Ayuntamiento ha demostrado la fortaleza del papel de los ciudadanos sobre la protección de los espacios públicos en La Paz. La experiencia de lo sucedido en Balandra —cómo una población local bien informada puede revertir la afectación de sus intereses colectivos—recibió en 2008 el Premio Internacional de Dubai para las Mejores Prácticas para Mejorar el Ambiente Vivo, auspiciado por la ONU. El premio fue otorgado con este resumen: “De la inconformidad a la acción colectiva: Un movimiento social para proteger la Bahía de Balandra, en La Paz, un recurso ecológico e ícono natural y social en el noroeste de México contra el interés privado que trató de transformar su playa en un desarrollo turístico”.


Este 2010, luego de otros dos años más de trabajo, los paceños están a punto de conseguir que el gobierno federal expida un decreto que colocaría a Balandra dentro del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas. Esto le daría mayor seguridad jurídica y le brindaría mayores recursos para su administración, además de integrar una importante porción del área marina como zona de conservación y toda la zona federal marítimo-terrestre.


Nada de la protección a Balandra ha sido obtenido de manera gratuita como una gracia del gobierno municipal, del estatal o del federal. Ha sido la presión constante de una población conciente de la necesidad de guardar para el futuro las riquezas del presente y el pasado. Por eso queremos que lo sucedido en Balandra sea una regla y no una excepción. ¿Quién más se va a ocupar de proteger lo que es nuestro sino nosotros mismos? Aquí es donde los pacíficos paceños se convirtieron en gigantes.


www.balandraesnuestra.org

Publicado en La Tijereta, No. 131, La Paz, B.C.S., México, julio de 2010, pp. 8-10.

6 de julio de 2010

Lea Alternativa 73


La cultura y el arte desde Sudcalifornia

Alternativa de B.C.S., revista crítica y literaria, dedica su número 73 a la cultura y el arte desde Sudcalifornia. Puede verse y/o descargarse libremente desde esta página web: www.alternativabcs.org.

La revista fue fundada en La Paz, México, el año de 1982. De entonces a 1997 editó 31 números. En una nueva época, a partir de 1999, ha editado 73. Los últimos tres en versiones electrónicas: el número 71, en febrero de 2009, sobre la relación entre el ambientalismo y el desarrollo turístico; el número 72, en octubre de 2009, sobre la discriminación en Baja California Sur; y este número 73, en julio de 2010, sobre la cultura y el arte desde la perspectiva de los habitantes de Sudcalifornia.

Puede verse un índice general de la revista de 1982 hasta 2006 aquí.

Alternativa de B.C.S. es un esfuerzo independiente, ciudadano y sin fines de lucro. Pueden recibirse apoyos a través de ONG locales de B.C.S. para su impresión (nunca nos desanimamos); puede imprimirse libremente en casa u oficina y repartirse entre quien no tiene computadora con este consentimiento expreso del editor (respetando la integridad creativa de los autores de los textos e ilustraciones). Será muy apreciada la difusión mediante este medio y, especialmente, la lectura crítica y futuras aportaciones que se nos envíen.

Cordialmente

Sandino Gámez Vázquez
Director de Alternativa de B.C.S.
golfodecalifornia.blogspot.com
www.alternativabcs.org



12 de abril de 2010

Los hijos del sol y el viento: el pueblo saharahui



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El colonialismo
Durante el siglo XIX las potencias europeas o con pretensiones de serlo tomaron bajo su control militar y político todo el continente africano. Si bien desde el siglo XVI se habían establecido cabezas de playa en muchos puntos de la costa atlántica de África, en el siglo XIX no era la trata de esclavos el interés del hombre blanco por este enorme continente, sino sus materias primas. África posee todavía, a pesar de dos siglos de explotación intensa, una de las mayores riquezas naturales y minerales. Y es todavía un jugoso botín.
En el siglo XIX los países europeos dividieron el continente según su poderío militar. Inglaterra llevaba la parte del león, pero iba seguida de cerca por Francia. También Portugal, Italia, Alemania y Bélgica. Esta división aún es notoria en la formación d
e los países africanos, así como en sus lenguas oficiales y en la mayoría de sus problemas.
Luego de la segunda guerra mundial, las potencias europeas, agotadas por la conflagración, no pudieron evitar la marea anticolonialista en todo el mundo, al grado que aceptaron en la carta de las Naciones Unidas el fin del colonialismo, esto es, el fin de la dominación política sustentada en el uso directo de la fuerza militar. Pero al retirarse de sus colonias hicieron todo lo posible por dejarlas sumidas en la división interna y el subdesarrollo. Estados Unidos y la Unión Soviética intentarían, con mayor o menor éxito, ocupar su lugar.

La última colonia española
Es poco conocido que España mantuvo una colonia en África hasta 1975: el Sahara Occidental o Sahara Español. Se encuentra en el noroeste africano, colindante con el Atlántico, frente a las
Islas Canarias, en el sur de Marruecos y el noroeste de Mauritania. España lo convirtió en protectorado en 1884, aceptó su descolonización en 1963 y lo abandonó en 1975. Arguyendo derechos históricos, Marruecos y Mauritania, en colusión con la España franquista, invadieron el territorio que ésta dejaba, anexándoselo ilegalmente. La ONU aún lo considera territorio por descolonizar y se ha pronunciado, al igual que la Corte Internacional de la Haya, por el derecho a la autodeterminación del pueblo saharahui.
El Sahara Occidental es un país con 266 mil kilómetros cuadrados de superficie, es casi todo desierto y montaña, con muy pocos oasis. Es el Sahara que se vierte en el mar. Pero bajo su suelo y en su arena misma hay grandes riquezas: fosfatos, petróleo, uranio; y su litoral tiene uno de los mayores recursos pesqueros del mundo. España no dio mucha importancia a su colonia africana en los casi cien años que la tuvo como propiedad. Se dedicó exclusivamente a saquear sus costas y a explotar una mina de fosfatos en el norte del país, donde estableció una colonia militar y desarrolló la mayor ciudad (de tres que existen en la actualidad) en el oaisis de El Aaiún.

Siguiendo un mandato de la ONU, que colocó al Sahara Occidental en su lista de territorios no autónomos (esto es, por descolonizar), a partir de 1963 España realizó una serie de medidas que tenían por propósito mantener informada a la ONU de las condiciones del pueblo saharahui, pero pospuso indefinidamente su desocupación.
El pueblo saharahui, poco más de 200 mil personas, en su mayoría étnicamente bereberes, beduinos y almorávides (esto es, yemenitas), musulmanes, fue escasamente influenciado por la metrópoli colonial, y aunque el español es utilizado ampliamente, el árabe es su lengua principal.

La guerra de liberación
A finales de la década de 1960 surgió el Movimiento de Liberación del Sahara (MLS, Harakat Tahrir en árabe), liderado por Muhammad Bassiri, profesor y periodista, hijo de beduinos saharauis y educado en Egipto y Siria. El MLS perseguía la independencia de España a través de una resistencia civil no violenta, pero se preparó clandestinamente debido a la falta de libertades políticas característica del régimen dictatorial de Francisco Franco. El 17 de junio de 1
970 (fecha conocida como el día de la primera intifada o rebelión), el MLS convocó a los saharauis a manifestarse frente al palacio del gobernador español en la capital El Aaiún. Fue una reunión masiva y pacífica; su propósito era exigir, mediante un escrito leído en público y entregado al funcionario colonial, la independencia del Sahara Occidental y, en lo inmediato, un mejor trato para la población saharaui. Los españoles permitieron que terminara la demostración política del MLS, pero mientras se dispersaba la multitud la policía intentó arrestar a los líderes. El pueblo los defendió, el gobernador llamó a la legión extranjera española, ésta disparó a discreción, matando varias decenas de personas y arrestando a centenares. Bassiri fue encarcelado, torturado, asesinado, y su cuerpo desaparecido. Quedó claro a los saharauis que España no permitiría una independencia pacífica.
A partir de 1971, jóvenes saharauis educados en universidades de Marruec
os comenzaron una organización clandestina que concluyó oficialmente el 10 de mayo de 1973 con la fundación del Frente Polisario, una abreviatura de Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro (Saguía el Hamra y Río de Oro son la denominación inicial de los nacionalistas saharauis sobre su país). Su propósito expreso era obtener por la vía armada el fin del dominio español. Sin apoyo financiero (aunque solicitado) de otros países árabes, el Polisario hizo su aparición atacando un cuartel español el 20 de mayo, obteniendo armas, municiones y vehículos.
En 1975, meses antes de la muerte del dictador Franco, España comunicó a la ONU que abandonaría el país. Marruecos (independizado de Francia en 1956) y Mauritania (igual, en 1960) declararon poseer derechos territoriales históricos sobre el Sahara Occidental. La Corte Internacional de Justicia de La Haya lo negó y se pronunció por la libre y soberana autodeterminación del pueblo saharaui. Pero el rey de Marruecos organizó una invasión con 350 mil civiles marroquíes y 25 mil de sus soldados como medida de presión contra los españoles, que se limitaron a minar y a apostar a su legión extranjera en la zona fronteriza. En Madrid se estableció una negociación con Rabat.
Sin considerar en nada al pueblo saharaui, España acordó con Marruecos y
Mauritana la división del país y su anexión por ellos. Apenas fue evacuado el ejército español (incluso los cementerios fueron vaciados) y los 350 mil marroquíes estacionados en la frontera ocuparon El Aaiún y los oasis. El ejército del rey marroquí primero encerró a los saharauis en campos de concentración y luego los expulsó de su tierra. A su vez, el ejército de Mauritania ocupó la zona sur. (El gobierno de España actuó y sigue actuando sobre intereses económicos, como quizá todas las naciones que no reconocen la independencia saharaui: en el acuerdo secreto para retirarse, España acordó con Marruecos una cesión de derechos de explotación pesquera por 20 años en las costas saharauis y la mitad de las utilidades de la mina de fosfatos en El Aaiún.)

Después de España

El Frente Polisario organizó a los desplazados en campamentos en el suroeste d
e Argelia (independizada de Francia en 1962), en espacial en Tindouf. La guerrilla ahora enfretó a los ejércitos marroquí y mauritano. Los saharauis enrolados en el ejército español, que al conocer los planes de desmembramiento de su país se pasaron al Frente Polisario, le proveyeron de una capacidad táctica única (estudiada incluso por Estados Unidos antes de ir a la primera guerra del Golfo Pérsico), dando golpes sorpresivos, afectando de continuo las instalaciones marroquíes y disminuyendo la moral de su ejército. El presupuesto de guerra para mantener la ocupación se convirtió en una sangría económica para Marruecos. A su vez, el ejército saharaui se abastecía con las armas y pertrechos marroquíes y franceses, y comenzó a recibir una significativa ayuda militar y económica por parte de Argelia, así como ayuda humanitaria de Cuba y diversos ayuntamientos españoles.
En 1977, el Frente Polisario inició una ofensiva en el sur, obligando al ejército mauritano a evacuarlo y a defenderse y ser derrotado en su propio país, pues la guerrilla saharaui penetró en su territorio e interrumpió la explotación de la zona minera del norte, de la cual dependía la economía entera de Mauritania. Esto provocó una inestabilidad política que terminó en un golpe de Estado y un nuevo gobierno militar que decretó el cese al fuego, la renuncia de sus pretendidos derechos sobre la zona sur del Sahara Occidental y el reconocimiento de la soberanía saharaui. Marruecos ocupó en el acto la zona abandonada por los mauritanos.
A partir de 1983, la imposibilidad de terminar con la resistencia saharau llevó a Marruecos a construir una muralla de arena y piedra dividiendo de norte a sur el Sahara Occidental, quedándose con el litoral. Colocó un número de soldado casi igual a la población saharaui, esto es, cerca de 300 mil, con puestos de defensa cada decena de kilómetros, radares, artillería de largo alcance y minas en toda su extensión. El Frente Polisario cambió de estrategia y se dedicó al ataque sobre cuarteles aislados, requisando vehículos y armas, y tomando prisiones, hasta alcanzar varios millares.

La palabra de Rabat
El acoso continuo y exitoso de la guerrilla saharaui y el enorme costo de la guerra para Marruecos llevó a este reino a aceptar la mediación de la ONU para un alto al fuego en 1991. En el acuerdo de paz se establecía la realización de un referéndum para preguntar a los saharauis si deseaban pertenecer a Marruecos o se pronunciaban por la asunción de su soberanía. Marruecos intentó de manera inicial que en esta consulta se considerara a la población que ha introducido desde 1975 en territorio saharaui, con la negativa parcial del Frente Polisario: muchos de los inmigrantes no desean el gobierno de Marruecos, lo cual es natural si se piensa que este país es un feudo: todo le pertenece al rey y el rey es el Estado. En cambio, el Frente Polisario, declarado por las circunstancias en el sostenedor del gobierno saharaui en el exilio, ha
proclamado desde 1976 un régimen republicano, la República Árabe Saharaui Democrática (R.A.S.D). En el Sahara ocupado hace años que Marruecos no otorga a la ONU estadísticas de las condiciones humanas de la población (a lo que está obligado como fuerza colonial). Por su parte, los saharauis de los territorios administrados por el Frente Polisario han aumentado la esperanza de vida, el nivel educativo, los servicios de salud y alimentación, y la dignificación de la mujer.
Desde 1991, cuando la ONU colocó estaciones de vigilancia, no ha habido más enfr
entamientos armados entre el Polisario y la fuerzas marroquíes; sin embargo, desde 2004, ante la negativa absoluta del Marruecos para efectuar el referéndum acordado en el cese al fuego, los saharauis han convocado a una segunda intifada al interior de las ciudades ocupadas para exigir la retirada de Marruecos. El gobierno de Rabat, por su parte, ha contestado con una continua represión, torturando y asesinando a los activistas políticos de derechos humanos.

Ainda
Aun así, incluso con la indiferencia de la comunidad internacional que cierra los o
jos ante la violencia marroquí ante sus gobernados, una España que prefiere seguir pescando con permiso de Rabat, una Unión Europea que desea tener los privilegios de España, un Estados Unidos que sospecha del democratismo del Frente Polisario, una Francia que no desea un país castellanizante en su área de influencia africana, una mayoría de países árabes que prefiere la amistad económicamente favorable de Marruecos, en fin, una ONU que no admite la anexión marroquí de Sahara Occidental pero no otorga el reconocimiento como miembro legal a la República Saharaui. Aun así los saharauis resisten como han hecho desde los años de Bassiri (y mucho antes), con la ayuda de Argelia, Cuba (que educa a sus médicos y profesionistas), muchas comunidades autónomas españolas y el reconocimiento legal de toda el África subsahariana y de toda Hispanoamérica.
Aún cantan sus poetas como hace Ebnu, en su bello castellano:
Aún vivimos en las esquinas
de la nada
entre el norte y el sur de las estaciones.
Seguimos durmiendo
abrazando almohadas de piedra
como nuestros padres.
Perseguimos las mismas nubes
y reposamos bajo la sombra de las acacias desnudas.

Pero tienen el tiempo de su parte, la razón y muchos corazones. "Sin mí te quedaste", dice Ebnu, "pero conmigo regresarás". El pueblo de las tiendas volverá a establecer su hogar en el suelo que le pertenece. Ahora mismo demuestran a todos los pueblos oprimidos la virtud de su resistencia, la necesidad de luchar por la vida y el futuro. Ser como semillas aguardando a que llueva.

(Para Aminatu Haidar Sahara. Publicado en Alternativa de B.C.S., No. 64, agosto de 2006)

28 de marzo de 2010

Armando Manríquez: el generoso maestro de pintura


En este transcurrir de los días hay quien se dedica sólo a sí mismo, otros se dedican a los suyos, pocos se dedican a todos. Estos pocos a veces son llamados maestros, no sólo porque enseñan algo que no se aprendería si no fuera por ellos, algo que hacemos con las manos o la mente, como un oficio o un pensamiento. Se les llama maestro con gusto, no sólo por esto, sino por una enseñanza que se cumple con el devenir de su vida, lo que llaman ética los filósofos y lo que coloquialmente llamamos la obra de los días. ¿Cómo vivir la vida? La enseñanza viene de los maestros.

Armando Manríquez fue uno de ellos. Treinta o más años enseñando a pintar a niños, adolescentes, jóvenes y adultos, y formó generaciones de pintores, sí, pero no sólo. Formó generaciones de humanistas, personas que aprendían a ser humanos. Las suyas eran clases que mostraban el sentido final del arte: el descubrimiento de uno mismo, la comunicación del propio espíritu, la seguridad de mirarse. Como buen maestro, enseñaba esto mediante el oficio. Paciencia y generosidad eran la base de su método.

Todas las técnicas de pintura eran enseñadas por Manríquez a quien se lo pidiera. Hacía tarde a tarde su labor de enseñanza en la Casa de la Cultura del Esterito en La Paz. Por las mañanas pintaba para sí mismo y a veces para exposiciones colectivas, en las que participaba motivando a sus estudiantes de muchos años a hacer lo mismo, enfrentando la crítica del público. Había desarrollado un estilo único e inconfundible en sus obras; todas con una ejecución de la técnica y un valor en sus símbolos que merecen una interpretación amplia y atenta.

¿Cuántas generaciones pasaron por las enseñanzas del maestro Manríquez? ¿Cuántos pintores con él se decidieron a ser profesionales? ¿Cuántos gracias a él han hecho de la pintura ese instante privado en que por obra de la voluntad, la pasión y la necesidad un mundo imaginado se corporiza? Podrían contarse cientos de paceños y sudcalifornianos.

Recuerdo una ocasión hace seis años cuando le mostré mi asombro ante la fidelidad de los autorretratos que sus alumnos hacían con sólo una semana de práctica. “Uno se prepara cada año para mejorar la técnica de enseñanza del año anterior. Yo llevo 22 años tomando cursos de pedagogía”, contestó en un tono que me pareció ajeno a la modestia o al orgullo: era una explicación natural y completa del motivo.

El extraordinario maestro de pintura que dedicó su corazón a todos murió el domingo 21 de marzo de 2010, para sorpresa y tristeza de quienes lo conocimos. Quedamos con esta nostalgia de querer haberle hecho saber nuestro afecto por su persona y por su esfuerzo. Ahora comprobaremos el viejo adagio de que el final de los maestros es también un gran principio. La vida y obra de Armando Manríquez es un excelente cimiento.


Publicado en Dos Mares, 3ra. semana de abril de 2010, suplemento cultural 'Airapí', p. 7.

Publicado también en Alternativa 73, pp. 94-101, con una exposición de sus pinturas a color.

26 de febrero de 2010

Entrevista a Paco Ignacio Taibo II

Esta es la grabación de la entrevista al escritor Paco Ignacio Taibo II y su compañera, la activista cultural y fotógrafa Paloma Sáiz Tejero, el 23 de febrero de 2010, para el programa Resistencia Sudcaliforniana que se transmite los domingos de 14 a 16 horas por RadioAmlo, desde La Paz, Baja California Sur. En la plática, Taibo II resume sus opiniones sobre la celebración oficial de los Centenarios, el propósito de la historia y la naturaleza de su compromiso social.

8 de enero de 2010

El pescador y el turista


Un turista visitó un lejano campamento pesquero y fue recibido cordialmente por un pescador. Luego de pocos días de ver cómo hacía su vida, el turista preguntó al pescador por qué en vez de trabajar en el mar de las cuatro a las diez de la mañana no trabajaba hasta la tarde. Por lo común, después de la labor el pescador se ponía en una hamaca a ver el mar el resto del día. “¿Para qué?”, fue su respuesta. “Ganaría el doble o el triple de dinero de lo que gana ahora”, dijo el visitante. “¿Para qué?”, preguntó de nuevo el local. “Pues con eso en poco tiempo podría comprar otra panga.” “Sí, ¿pero para qué.” “Podría contratar a otro pescador para duplicar la producción.” “Pero, ¿para qué?, insistió el pescador. “Es que con la ganancia podría ir comprando más pangas, hasta tener una flota; haría mucho dinero.” Suspirando, el pescador volvió a preguntar: “¿Para qué?” “Para dejar de trabajar: podría construirse una casa en la costa y descansar mientras ve el mar.” “¿Pues dónde estoy y qué es lo que hago ahora?”, fue la última frase del pescador en esa plática.
El turista no se desanimó. Pensó que era noble llevar a muchos el sueño del pescador. Regresó a su tierra y convenció a varios inversionistas del proyecto para construir un resort. En poco tiempo convenció también a los gobernantes del lugar, quienes lo sorprendieron demostrándole que el pescador no era propietario del lugar donde habitaba. Hicieron una sociedad muy atractiva. Un año después, muy de mañana, el visionario turista visitó de nuevo al pescador, pero ahora acompañado de notarios, abogados, arquitectos, maquinaria pesada, la policía y una orden de desalojo. Meses antes, gracias a la ubicación dada por uno de los inversionistas, un par de flotas pesqueras había barrido sistemáticamente el mar cercano con grandes redes y largos palangres. Lo encontró en la playa sacando pequeños peces con un anzuelo atado a una tabla. Estaba delgado y con una visible cicatriz en el pie descalzo. Luego de explicarle brevemente la situación legal y el nuevo plan, el turista desarrollador le preguntó: “¿Por qué no trabaja para mí?” Todavía moviendo el cordel que se perdía bajo el agua, el pescador respondió sombrío y sin mirarlo a la cara: “¿Para qué?” Convencido de la simple mentalidad de los locales, el turista fue directo a la conclusión del asunto: “Para que tus hijos no se mueran de hambre."

Publicado en Península, la mítica California, no. 4, enero de 2010.