3 de febrero de 2016

Punta Lobos de Todosantos: ¿qué resolvió el uso de la fuerza pública?

Sandino Gámez Vázquez


Me incluyo entre los muchos sudcalifornianos que están extrañados de que el gobierno del estado haya hecho uso de la fuerza con el propósito de terminar el plantón que ha colocado una parte muy importante de la población originaria de Todos Santos y El Pescadero contra un proyecto inmobiliario estadunidense.

El Estado tiene el privilegio legal del uso de la fuerza, pero hemos visto en persona y seguido en libros que han cruzado cientos o miles de años que el uso de la fuerza, aunque sea legítima, sólo produce más violencia. Por eso la justicia sólo la admite en legítima defensa. Un gobierno que basa su autoridad en el uso de la fuerza para resolver asuntos políticos es un gobierno muy débil.

¿Quién desea en el gobierno del estado que haya violencia contra movimientos sociales en Baja California Sur? Este caso es además muy sensible: se han documentado decenas de casos en el que las empresas inmobiliarias extranjeras han despojado de su tierra y el acceso a los recursos naturales en nuestro estado. De entrada, la historia reciente de Sudcalifornia está con los pescadores. Así como nosotros.

Más aún, dado que el Poder Ejecutivo, por voz del Secretario General de Gobierno, ha justificado la medida de fuerza como necesaria y en el mismo día de su declaratoria el juzgado segundo de distrito (Poder Judicial) ha dado el amparo a los socios de la Cooperativa Punta Lobos, la posición del Gobierno del Estado de Baja California Sur ha quedado en entredicho. ¿Qué queda después del uso de la fuerza? Los pescadores continúan su plantón y cada vez somos más los que estamos con ellos, así sea de corazón y opinión.

Una consecuencia de esta acción policíaca en favor de una empresa inmobiliaria extranjera es hacer evidente el riesgo de la concentración del uso de la fuerza pública en una sola instancia. En esto cabe sonar la alarma a todos los sudcalifornianos.

No debe haber un mando único policial en Baja California Sur bajo la dirección del encargado de la política interna del estado. Es mejor que exista una o varias corporaciones de policía estatales y cinco municipales en Baja California Sur. Es mejor para evitar arbitrariedades peligrosas similares o peores a la que este 2 de febrero de 2016 hemos visto en Punta Lobos de Todos Santos.

El poder de la fuerza pública no puede quedar en manos de una sola entidad que decide, sin orden judicial, el desalojo de trabajadores que están resguardando su fuente de trabajo.
Días antes de esto, autoridades estatales han hostigado con acciones judiciales a los líderes de los trabajadores en plantón y han acusado absurdamente de “invasión de propiedad privada” y “obstrucción de vías de comunicación” a quienes documentan y difunden todos los eventos de esa justa lucha.

No hay nada más odioso que el uso del aparato estatal para fines particulares represivos. Es un doble mal uso de los recursos públicos.

¿Cómo cerrará el nuevo gobierno la brecha profunda que esta acción ha provocado en la sociedad que le dio su confianza en las urnas? ¿Cómo se compensará el daño que se ha realizado a la imagen de la policía estatal ante la opinión pública?

sandinogamez@gmail.com





25 de octubre de 2015

Ser radical es empezar por la raíz

Sandino Gámez Vázquez



Dicen que la verdad no se transmite sino se dispone su comprensión en un arreglo indirecto. Que se acomodan objetos que indican al nuevo (o neófito) el nombre del dios. Al hablar de la patria sucede algo similar. Es imposible decir exactamente lo que pienso, pero daré un rodeo para no llegar al suelo, al menos no tan pronto.

La patria era el campo en que los romanos antiguos guardaban los restos de sus familiares, sus patres o antepasados. Era un terreno sagrado y nadie que no fuera del clan o gens (esto es, que fuera un pariente) podía pisarlo. El jefe de familia hacía, en esa época, de sacerdote de la religión familiar —básicamente un culto a los ancestros, como entre los chinos— y guardaba con celo cierto secreto que sólo transmitía a su primogénito.

El secreto era éste: mientras la patria (el campo sagrado o camposanto) perteneciera a la familia y se hicieran los ritos apropiados, la familia seguiría por siempre; porque en realidad los antepasados eran los del futuro y los del presente eran los antepasados. Por ello, cuando los romanos eran invadidos por enemigos peleaban con grande fuerza, porque no peleaban sólo por su presente sino por su siempre: su religión familiar los hizo invencibles excepto en dos o tres ocasiones.

Al acabar la época romana, al empezar la Edad Media en Europa, la relación había cambiado y la patria no existía en el sentido sagrado más que para unas cuantas familias, las poseedoras de la propiedad de la tierra por un difuso derecho llamado derecho divino, pero que tenía su origen verdadero en un derecho de fuerza. La nobleza feudal prescribía que el propietario absoluto de la tierra era el dios (a veces el dios de sus padres, a veces simplemente Dios), quien tenía un representante para establecer el gobierno entre los hombres: el rey. Siendo el representante absoluto del propietario absoluto de la propiedad de la tierra, el rey disponía para algunos de sus allegados grandes extensiones de ésta, con todo y mujeres y hombres, para que la defendieran y se sirvieran de ella. Cuando este hombre, señor feudal, caballero, conde, marqués, duque, etc., combatía contra un enemigo, lo hacía en defensa de sus derechos de propiedad, no porque ésta, la propiedad de la tierra, fuera sagrada; porque todo era sagrado en vista de su posesión absoluta por el dios. Ni siquiera el panteón familiar recibía grande atención, porque la religión medieval implicaba una paradoja entre vida, muerte y fama que se resolvía con la erección de estatuas en las tumbas de los muertos y la crónica por escrito de su vida, para su (casi) eterna fama. Para el reposo del alma ya había un lugar fuera de la tierra (a veces arriba, a veces abajo), como puede verse en Dante.

La patria no tuvo sentido nuevamente sino hasta la revolución francesa y el reinvento por los burgueses de la república. La república necesitaba a la patria tal como los señores feudales necesitaban la idea de la fidelidad al dios. Los burgueses declararon que todos los hombres eran iguales (tardarían más de un siglo en señalar lo mismo para las mujeres) y por tanto, en el gobierno de los hombres no podían existir relaciones de subordinación sino por la función encargada (por todos los hombres) a sus gobernantes. Así pusieron el nombre de ‘presidente’, esto es ‘el que se sienta primero’, al que tenía la más alta responsabilidad, bajo la idea de que sólo tendría este privilegio: que una vez reunidos todos (pues la república es la cosa pública: los asuntos comunes), estando todos de pie, él sería el primero en sentarse. Ni siquiera sería el primero en hablar, para eso habría un ‘vocal’ (y aquí se ve también la idea de república que tenían los tenochtitlanos, porque llamaban ‘el que habla primero’ a su gobernante).

Conocedores de la vieja historia de Europa, los burgueses republicanos del siglo XVIII, rehuyeron de la paternidad del dios feudal, eclesiástico y católico, y escogieron la protección de una antigua divinidad femenina del Mediterráneo o, más bien, decidieron utilizar sus atributos para simbolizar a la república y la patria. La figura más emblemática, que reúne en el título de La Libertad los atributos de la república y la patria, es la pintada medio siglo después por Delacroix: una mujer con gorro frigio, los senos al aire y sosteniendo la bandera de Francia como árbol, que encabeza una carga del pueblo de Marsella, hasta entonces escondido en una trinchera. Esta alegoría de la patria dando ánimo al pueblo para su defensa se propagó igual que una epidemia entre casi todas las naciones que luchaban por su independencia al principio del siglo XIX en América. Más que la seriedad masónica, hierática, fálica y patriarcal de los independentistas estadunidenses; los pueblos hispanoamericanos siguieron el modelo francés (al inicio, al menos) y construyeron su símbolo de patria ayudados por la feminidad genérica de la palabra y el uso natural de la diosa madre de los habitantes originales de la mayoría de sus países, los indios.

La patria que poseemos nosotros en nuestro lenguaje (incluso algunos en su mente y sus corazones), luego de tener su justificación europea, fue pronto identificada con Guadalupe, antes Tonantzin, que es como decir, ‘la dueña de los días’ o ‘madrecita’, una divinidad muy difundida en casi todo lo que hoy es México, excepto en una gran zona del noroeste. Guadalupe fue el símbolo que sirvió de unificador entre las élites mestizas y las criollas al decretar la independencia de México en 1821. Pero su uso guerrero (es decir, para convocar a los indios a la guerra) fue sustituido con rapidez, dando paso a una alegorización de su figura similar a la de una cueva: oscura, profunda e inmoble.

La patria adquirió su sentido bélico nuevamente sólo hasta que el país fue invadido por Estados Unidos entre 1846-48 y le fue mutilada la mitad de su territorio. Su caracterización no fue, sin embargo, la de una mujer indígena como Tonatzin. Los indios (todavía mayoría en la población mexicana) ya no fueron llamados a las armas para defenderla. De hecho no participaron más que forzados por la “leva” o conscripción obligada. Y también, ¿por qué lo harían? Quienes debieron (y lo hicieron muchos, es cierto) eran los criollos y los mestizos. La república era de ellos. Los indios, a decir de Manuel Payno, eran sólo parte del paisaje, y sólo dejando de ser indios serían mexicanos, dijo luego Ignacio Manuel Altamirano. Pero se sabe también que varios pueblos indígenas ofrecieron pelear contra el invasor estadunidense a cambio de derechos de propiedad sobre sus tierras y la exención de las alcabalas y otros tributos que les tenían impuestos. Horrorizados por las consecuencias políticas, económicas y sociales que provocaría el dar igualdad jurídica a los indios, la república de los criollos prefirió perder la mitad del territorio nacional (pero sólo, por supuesto, donde no tenían grandes intereses económicos).

En esta época tan cómica y tan trágica, tan irónica, cuando el salvador de los criollos era Santa Anna, se construyó la primera simbología de la patria que conocemos en nuestras vidas infantiles, la del himno nacional: “Ciña, ¡oh patria!, tus sienes de oliva / de la paz el arcángel divino; / que en el cielo tu eterno destino / por el dedo de Dios se escribió.”

Así los criollos mexicanos ajustaron la paradoja de sus derechos de posesión sobre esta tierra excluyendo de ella por completo y durante casi un siglo a los indios. El significado de esta estrofa es similar en sentido e intención a la idea medieval sobre el origen del poder del rey. A esta nueva nación, llamada mexicana, el dios le confería la posesión de la tierra a través de un ángel que la coronaba con una rama sagrada de olivo. Igual que el rey de la época medieval, ahora la patria devenía en la representante absoluta del dios en la tierra.

Desde entonces tenemos una confusión muy difundida entre patria y nación. Culpa de la rima, quizá, culpa de la idea: no la patria, sino la nación es la que siempre peligra; no la patria sino la nación es la que ordena.

Pasaron setenta años para que esto se aclarara en su fundamento. En 1921, Ramón López Velarde nos dijo dos veces por dos vías: “nuestro concepto de la Patria es hoy hacia dentro. Las rectificaciones de la experiencia, contrayendo a la justa medida la fama de nuestras glorias sobre españoles, yanquis y franceses, y la celebridad de nuestro republicanismo, nos han revelado un Patria no histórica ni política, sino íntima.”

Luego el poeta nos diría cómo darle un nombre más apropiado: suave patria, patria suave. Alejándola así de la sangre y la guerra del poema y la época del santannista Bocanegra. Luego, más cerca de nosotros, los poetas y pintores la han hecho morena. José Emilio Pacheco elaboró, cuando más oficial (y borrosa y detestable) se hacía la idea de patria, su poema “Alta traición”, destinado a remarcar la idea de patria de López Velarde: a mí qué me importan las guerras y los héroes, qué me importa la independencia o la revolución, pero mi vida daría, dice el poeta, por cierta selva y aquel desierto, una montaña y tres o cuatro ríos. Jorge González Camarena, casi al mismo tiempo, hizo una alegoría nueva sobre la patria, que ya estaba en algunos murales de Diego Rivera, pero en actitud sumisa y perdida: ahora González Camarena la puso de pie y soberbia: una mujer mestiza vestida de blanco y su moreno rostro como escudo (como el corazón) de una bandera que sostiene con su mano izquierda. ¿Luis González?, un historiador o muchos decidieron dar un nuevo nombre, una versión sintética, más clara y antigua, de esta suave patria color de la tierra: le dieron el nombre de ‘matria’, y quizá acertaron. Pero la patria sigue siendo la pública y la política por ser la del habla, todavía (especialmente en el discurso televisado). La matria aún es un misterio de los sentimientos originales. Matria, como materia, como madera, es la construcción primera de la esencia de las cosas.

Patria, matria. Sólo alejándola de las banderas y los himnos y las reyertas. Vale sólo sentirla. Leerla o escucharla sólo cuando es pronunciada por los labios o escrita por los dedos de un verdadero poeta, como Velarde o Pacheco, o vista por un pintor como Rivera o González Camarena. De lo contrario va a resultar carente de honor o, como en el caso de su uso por muchos de nuestros líderes y gobernantes, va a resultar algo muy cercano a lo que llamaban los antiguos la blasfemia, con las consecuencias nefastas del caso. En esto cabe ser radical —como jebusita, jacobino o zapatista— y no andarse con medias tintas.

El sentimiento, patria, el pensamiento, matria. O a la inversa: tan igual. Como para no expresarse sino guardarse como el viejo secreto de los primeros romanos. Así no sólo la tierra sino los corazones. Así no sólo el pasado sino el presente.

Así quizás un futuro.

21 de octubre de 2015

Lunas de Octubre: un éxito

 Sandino Gámez Vázquez





En un ambiente carente de revistas culturales y en el que los medios de comunicación digitales o impresos adolecen de análisis sobre las ideas detrás de las acciones del sector público, es de gran importancia que Raúl Cota Álvarez haya abierto una discusión sobre la política cultural del gobierno del estado. La cultura es un asunto importante. Desarrolla pueblos.

Hay que reconocer que su texto “Lunas de Octubre: Renovarse o morir” llama la atención sobre aspectos fundamentales para el desarrollo cultural de los sudcalifornianos, y expone una justa demanda para la rendición de cuentas sobre el destino de los recursos públicos en el sector cultural.

Esperamos que haya más textos similares para enriquecer este debate. Aquí deseamos exponer nuestros puntos de vista sobre los mismos aspectos, pues nos consideramos obligados de aportar lo que sabemos en la experiencia de un servicio público de cuatro años.

Es evidente, para nosotros, que del funcionamiento del Estado y del uso de la riqueza pública muchos colegas escritores conocen de manera particular sólo el de “las instituciones culturales”, de las cuales en los últimos años parece que sólo existiera el Instituto Sudcaliforniano de Cultura.

De las numerosas instituciones culturales del pueblo sudcaliforniano éste es el único que lleva la palabra “cultura” en su razón social y de ahí parece surgir la confusión. Lo cierto es que todo el sector educación y desarrollo social, así como los organismos descentralizados de atención a la mujer, juventud e inclusión para las personas con discapacidad realizan acciones basados en políticas culturales. ¿Acaso las campañas de prevención del sector salud no son culturales?

Nosotros expusimos un plan de desarrollo cultural para el estado de Baja California Sur y el primer pensamiento de muchos es natural que sea: “Está buscando el empleo de director del Instituto Sudcaliforniano de Cultura”, porque en el contexto en que emitimos nuestra idea hay una falta grave de credibilidad en los funcionarios de los tres niveles de gobierno y en todo lo que huela a “político” en su acepción popular. Por ello nosotros no vemos este artículo de Raúl Cota como una solicitud de empleo: hay que hablar de estos temas para que exista información pública precisa y participación colectiva constante para construir un mejor presente.

Aprovecharemos su secuencia de ideas para exponer las nuestras. Hemos comprendido su texto en tres partes, pero abordaremos sólo las dos  últimas. Su relación con Edmundo Lizardi no nos interesa.

La que corresponde a la realización del XII Encuentro Literario Lunas de Octubre, del 15 al 17 de octubre, en el Centro Cultural La Paz, es la segunda. Con gusto la responderemos punto por punto y brevemente.

Dado que comienza expresando su aprecio por el trabajo de la Coordinación de Fomento Editorial del Instituto Sudcaliforniano de Cultura, para luego demeritar ese mismo trabajo, creemos que ha tenido poco acceso a información de primera mano. Asistió al encuentro y participó cortésmente como ponente y presentador. Es una lástima que no lo disfrutara de manera plena. Es evidente también que desconoce cómo se administran los recursos públicos y solicita actos de magia en lugar de planes de trabajo.  De eso hablaremos en otra parte. Ahora lo de las Lunas:

1. Aunque surgieron como iniciativas ciudadanas, desde el año 2012 el Encuentro Literario Lunas de Octubre y el Encuentro de Escritores Sudcalifornianos han sido organizados y realizados por la Coordinación de Fomento Editorial. La participación de sus fundadores ha sido consultiva, honoraria y pertinente.

2. El encuentro se ha realizado en el mismo lugar desde 2012: el Centro Cultural La Paz. Este recinto, antiguo palacio municipal, es el más antiguo edificio de uso público de la ciudad y se encuentra a unos pasos del hotel sede. Los participantes pueden disfrutar el centro histórico de la ciudad, pasear por el malecón y movilizarse por sus propios medios a la sede del evento. El edificio, fundado en 1910, nunca ha tenido la infraestructura necesaria para discapacitados motrices (¿qué recinto público estatal la tiene?, avísenos cuál, por favor). Pero cuenta con un personal muy responsable que ayuda a cualquier persona que lo necesite a subir al segundo piso. Los organizadores no marginamos a “quienes usan silla de ruedas y a quienes tienen otras limitaciones para acceder a estos espacios”.

3. Cuando Raúl Cota describe un “diseño de convocatoria, carteles y toda la promoción y difusión de muy baja calidad, plagado de clichés e imágenes facilistas, mostrando un desgano en la elaboración de la primera cara del encuentro” sólo podemos creer que lo hace para llamar la atención general sobre lo que describe, pues hablar de esto es confundir la estética con la estática. Un chiste como el de Marsias. En realidad el diseño fue elogiado por asistentes y ponentes, todos los carteles (hechos en serigrafía) fueron despegados a la última hora para conservarse como recuerdo, igual que la bolsa y la libreta conmemorativa. Las “imágenes facilistas” tuvieron un efecto notable: tres niñas se integraron como público durante los tres días. La lona con la imagen a la entrada del recinto las hizo pedir a sus padres que las llevaran al encuentro.

4. El XII Encuentro Lunas de Octubre tuvo 90 participantes como ponentes, 45 foráneos. La convocatoria estuvo abierta dos semanas. El programa fue estructurado para dar quince minutos a cada participante. Se avisó de ello desde la convocatoria. Por supuesto, quienes sólo tienen el plan de acudir a dar su ponencia o lectura e irse resienten mucho los retrasos en el programa. Pero el sentido de un encuentro literario no es ir a leer quince minutos y largarse. Eso se llama egocentrismo, falta de cortesía o timidez. Las virtudes de un encuentro literario como Lunas de Octubre o el de Escritores Sudcalifornianos tienen mucho qué ver con las relaciones que suceden fuera de las mesas de ponencias. Eso quizá sólo puede comprenderse acudiendo a más encuentros literarios y quedándose más tiempo en ellos.

5. Dice que “la difusión del evento casi no existió fuera de las redes sociales”. Es el problema de nuestro tiempo, ¿cómo creerle que estuvo al pendiente de todos los medios? El encuentro tuvo una conferencia de prensa previa, entrevistas en televisión y radio, y carteles.  Por supuesto, dado que somos un área muy pequeña de un instituto pequeño dentro de un aparato público estatal muy grande, el acceso a los medios de comunicación privados o públicos es muy breve o casi nulo.

6. Dice que “no hay interés en que el resto de la sociedad se entere y participe”: no estaríamos trabajando donde estamos si así fuera. Aquí hay servidores públicos, no vegetantes. Además de los ponentes (90) hubo una numerosísima asistencia. Mañana y tarde de los tres días fue difícil encontrar asiento como espectador. ¿Cómo no va a haber funcionado la difusión y promoción del evento? ¿Cómo es que llegaron y se quedaron todas esas personas?

7. Para terminar Cota Álvarez emite un juicio de valor sobre la importancia del evento: “Ha sido agradable tener a escritores del municipio de Los Cabos y del interior del país, escuchar su trabajo y compartir puntos de vista. Pero ¿es necesario gastar en un evento así?, ¿se justifica el destino del recurso a un encuentro de elogios mutuos, sin propuestas, sin diálogo con el público?” De haber revisado el programa impreso habría visto que no sólo vinieron escritores de Cabo San Lucas y San José del Cabo, también de Todos Santos y Constitución. Del país llegaron de Yucatán, Veracruz, Coahuila, Chihuahua, Sonora, Baja California Norte, Sinaloa y el Distrito Federal. También de Estados Unidos y España. La logística para esto es muy difícil y hay errores normales pues aquí hay seres humanos, no máquinas. Nuevamente, si hubiera permanecido y disfrutado el encuentro habría percibido las muchas ocasiones en que hubo diálogo de los ponentes con el público, cuando no en la participación ante el micrófono, sí en los momentos posteriores.

8. Todo lo que se realice con dinero público puede ser un gasto a fondo perdido o una inversión que genere resultados. La Coordinación de Fomento Editorial del ISC trabaja sobre tesis probadas de fomento a la lectura del libro sudcaliforniano. Lunas de Octubre y el Encuentro de Escritores Sudcalifornianos forman parte de un programa anual de estímulo a la formación de lectores, la promoción de escritores sudcalifornianos y la valoración del libro y la lectura. Durante la primera parte del año se realiza la Semana del Libro Sudcaliforniano (abril, por el Día Internacional del Libro) y el Encuentro de Escritores Sudcalifornianos (junio, porque es cuando llega regularmente el subsidio federal). En la segunda parte del año están las Lunas de Octubre y la Feria del Libro de La Paz (noviembre, por el Día Nacional del Libro). El propósito de tantos eventos es la promoción pública estatal permanente del libro y la lectura, en especial de los libros de temas o autores sudcalifornianos. Pensamos en los lectores, no en vacas sagradas.

9. En “las Lunas” los escritores sudcalifornianos pueden conocer a sus pares o colegas de otros estados o países, y recibir invitaciones o darse a conocer fuera del estado gracias a ellos. Diversos invitados a Lunas de Octubre viajan a otras ciudades del estado de manera previa o posterior al encuentro para atender pláticas, conferencias, presentaciones de libros o talleres. En La Paz acuden a otras instituciones para conversar con estudiantes o públicos específicos, especialmente en situación vulnerable. No hay eventos similares en el país (con excepción de El Asedio de los Signos, de Sonora) en los que los participantes vayan y platiquen ante públicos escolares o específicos como algo adicional a sus ponencias. Nosotros internamente le llamamos “el factor La Paz”, con el que logramos convencer (o seducir) a invitados especiales, primero, a venir y, segundo, a compartirse con los sudcalifornianos. Esta utilidad es cualitativa, no cuantitativa, aunque tenemos indicadores de estos últimos: aumento constante en la participación en todas las actividades de la Coordinación de Fomento Editorial del ISC y un aumento progresivo en la compra de libros sudcalifornianos. Por supuesto que hace falta mucho. Para empezar recursos: humanos, materiales y financieros. Sería bueno que nos enseñara dónde cree que están. Ideas sobran.

Finalmente, para esta parte, su intención de “reunir a creadores de todos los municipios todos los años frente al público, no frente al espejo” como ilusión prometeica es una imagen noble y generosa, pero es necesario que la explique con mayor amplitud. Implica que hay unos creadores y un público.

Ahora, por ejemplo, estamos frente al público. Pero, ¿dónde están los “creadores”?

21 de julio de 2015

El debate sobre la familia en Sudcalifornia

Sandino Gámez Vázquez




En Baja California Sur ha surgido recientemente una campaña de promoción de las “familias naturales” y se ha generado una reacción indignada en el colectivo gay de La Paz, el cual ha organizado una marcha de orgullo y se propone entregar una iniciativa ciudadana para motivar que la Secretaría de Educación Pública del estado explique a los educandos la existencia de familias conformadas por parejas del mismo sexo.

La campaña y la respuesta están en el contexto de una sanción particular de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre la constitucionalidad de los derechos jurídicos matrimoniales y familiares para parejas homosexuales, idénticos a los de las parejas heterosexuales.

La determinación de legalizar los derechos conyugales de las parejas del mismo sexo es un justo fin a la marginación y represión histórica que han tenido en las leyes las personas homosexuales. Aunque persiste una visión social conservadora, el hecho concreto de que el Estado haya eliminado la última penalización de la homosexualidad en nuestro país ha sido un adelanto en el respeto a los derechos humanos de los mexicanos.

El propósito de igualdad ante la ley que estableció la segunda república en la Constitución de 1857 otorgó garantías individuales que ahora son naturales a la generación presente, pero requirieron décadas para establecerse en la realidad cotidiana. Estos derechos individuales, junto a los derechos sociales fueron la bandera de la Revolución Mexicana y quedaron plasmados en la Constitución de 1917.

Los constituyentes de 1857 y 1917 fueron, para nuestro tiempo, claro, muy conservadores: los hombres eran iguales ante la ley. Las mujeres no. ¿Pero quién niega el gran avance en los derechos de las mujeres que significó la laicización del matrimonio que instauraron las leyes de Reforma?  Sin embargo, el matrimonio laico sólo fue propiamente constitucional en 1917. “El matrimonio es un contrato civil”, dice el tercer párrafo del artículo 130 del texto original. Este artículo establecía la competencia absoluta del Estado sobre los asuntos civiles. Pero en la Constitución vigente de 2015 sólo se menciona la palabra matrimonio una vez, en la extensión de derechos de ciudadanía a los extranjeros que se casen “con varón o mujer mexicanos”.

La plena igualdad de la mujer ante las leyes ha sido un proceso largo en México. El derecho al voto se obtuvo hasta la década de 1950, el derecho a ser votadas tardó una generación más. ¿Y qué decir de los derechos reproductivos, es decir, los que implican el propio cuerpo? Ha sido una conquista más bien reciente.

Desde 1973 la Constitución federal (Artículo 4º) declara: “El varón y la mujer son iguales ante la ley. Ésta protegerá la organización y el desarrollo de la familia” y enseguida el texto constitucional garantiza para “toda persona” los derechos reproductivos, alimentarios, de vivienda, salud, acceso a la cultura y otros.

Esta redacción tan cuidada ha sido uno de los argumentos principales para legalizar los derechos familiares de las parejas del mismo sexo. Nada hay (ni ha habido) en la Constitución que prohíba los derechos conyugales entre personas del mismo sexo. Por lo tanto, de estas parejas también pueden surgir familias, por procreación o por adopción. Las leyes se han hecho, así sea teóricamente, para proteger a todas las familias. Si se clasifica a las familias y se da derechos diferentes por sectores, se vulnera el principio de igualdad jurídica.  Por el contrario, las políticas públicas y de gobierno, sustentadas en la Constitución, están obligadas a beneficiar a los sectores vulnerables.

El artículo 4º especialmente manifiesta la responsabilidad de las leyes y de las acciones del Estado para garantizar la protección a la niñez. Los argumentos sobre posibles daños sicológicos a los niños de familias formadas por parejas del mismo sexo son claramente discriminatorios. Se basan en prejuicios. Es previsible que un estudio revelará que la proporción de familias disfuncionales es idéntica en parejas del mismo sexo que en las heterosexuales. La tasa de divorcios (de matrimonios heterosexuales) en Baja California Sur es una de las más altas del país. ¿Acaso no es el mayor riesgo de descomposición de una familia cuando la pareja se divorcia? ¿Pero se quitará el derecho al divorcio a esa pareja como una medida de cohesión familiar? Afortunadamente en nuestro tiempo no existe la discriminación hacia las personas divorciadas, ni existe más la definición de hijos “naturales” o “ilegítimos”. Los progenitores quedan obligados con los infantes por el sólo hecho de serlo.

Una campaña a favor de las familias sudcalifornianas no debería plantearse en términos de hetero u homosexualidad. La sexualidad ha sido legal y apropiadamente constreñida al ámbito de la intimidad individual. Tampoco puede basarse en la superioridad de un tipo de familia sobre otra u otras (¿en dónde se colocan aquellas familias formadas sólo por un padre o sólo por una madre?).

Más bien una campaña así debería ayudar a recuperar el propósito constitutivo de la familia como la base de la sociedad mexicana en los términos que manifiesta claramente el artículo 4° Constitucional: conseguir mejores políticas y acciones públicas y de gobierno para las familias en salud, vivienda, educación de los hijos, medio ambiente, movilidad, deporte y cultura. De otra manera estamos ante un mero debate de emociones.

Heterosexuales y homosexuales, mujeres y hombres, mexicanos, sudcalifornianos: es un triunfo la igualdad jurídica entre los individuos, las parejas o las familias. Luchemos juntos ahora por la justicia social.



sandinogamez@gmail.com

5 de julio de 2015

Notas para un plan de desarrollo cultural de Baja California Sur

Sandino Gámez Vázquez



La cultura es la expresión cotidiana, histórica, material e inmaterial de los integrantes de una comunidad. Se realiza de manera natural y permanente entre los individuos y los colectivos, en un diálogo entre generaciones y tradiciones, y bajo la influencia de los procesos y acontecimientos de la modernidad.

Ninguna institución puede generar cultura. Sin embargo, las instituciones culturales se crean para fortalecer su desarrollo mediante la docencia, la investigación o el extensionismo; la conservación del patrimonio histórico, arquitectónico, natural o cultural; la difusión y el estímulo de las expresiones culturales y artísticas; la capacitación a los creadores y promotores culturales; la formación de públicos; el fomento a la lectura y a la producción editorial; y la recuperación y generación de espacios públicos para la reunión, convivencia y desarrollo armónico de los habitantes de pueblos y ciudades.

Los sudcalifornianos tienen múltiples identidades, producto de una larga historia de aislamiento geográfico y migraciones continuas de distintas regiones de México en su mayoría, y de otros países en menor medida. Sobre elementos tradicionales de gran importancia para la valoración del patrimonio natural y cultural se encuentran sostenidas identidades modernas, particularmente urbanas, que permiten el diálogo cultural de los sudcalifornianos con otras entidades del país y del mundo, en un aporte a todas luces prometedor.

En este sentido, la creación de una política cultural gubernamental estatal debe basarse en la    construcción colectiva de la cultura sudcaliforniana, y sus instituciones culturales deben dirigirse hacia la generación de procesos de inclusión y reforzamiento de estas identidades en beneficio del conjunto de la población sudcaliforniana, aprovechando la riqueza y oportunidades que implica la diversidad.

La valoración de las identidades de los habitantes de Baja California Sur y del patrimonio histórico, natural y cultural, no sólo redunda en el reforzamiento del tejido social de nuestras comunidades al propiciar el orgullo y el cuidado de los sudcalifornianos sobre lo que es suyo en colectivo. También es un factor para el desarrollo económico, pues este patrimonio y estas identidades se convierten en atractivos y atractores para los visitantes del estado, y con su aprovechamiento sustentable se pueden transformar en elementos de interés más allá de los límites geográficos de la entidad.

Entre todas las instituciones culturales del pueblo sudcaliforniano, la generación y aplicación de una política de desarrollo cultural para toda Baja California Sur está asignada por ley al Instituto Sudcaliforniano de Cultura (ISC). Éste es un organismo público descentralizado del Gobierno del Estado de Baja California Sur, con personalidad jurídica y patrimonio propios, creado el 3 de mayo de 1994. Está gobernado por un Consejo Directivo, observado por un Consejo Consultivo y conducido por un Director General nombrado por el Gobernador del Estado.

Las siguientes notas permiten apreciar el potencial de trabajo del ISC como coordinador de los esfuerzos gubernamentales, de otras instituciones culturales, nacionales e internacionales, y de organizaciones de la sociedad civil  para el desarrollo cultural de Sudcalifornia. Su propósito es ofrecer un punto de partida para la generación de un plan estatal de desarrollo cultural, y sus programas y proyectos operativos para los años 2016-2021.

1. Organización interna del ISC. De todos los organismos descentralizados del Gobierno del Estado de Baja California Sur, el ISC es el que realiza funciones que involucran una mayor diversidad de sectores sociales, recintos o inmuebles y niveles de trabajo. La exigencia creciente de la sociedad sudcaliforniana por servicios culturales, así como el aumento en la cantidad de su personal, recintos y funciones obliga a establecer como prioridad la organización interna del instituto sobre bases expresadas de manera sucinta así:

Instalación de los órganos de gobierno y control interno del ISC. Los órganos de gobierno y control interno son indispensables para equilibrar las iniciativas de los directores generales con las necesidades sociales y la transparencia en el manejo de los recursos. Con esta instalación se da cumplimiento a la Ley que crea al ISC (1994) y puede comenzar a plantearse ante un órgano competente programas, proyectos y acciones, a la par que es posible darles un seguimiento crítico.

Evaluación interna de los recursos humanos, materiales y financieros del ISC. El ISC posee personal de base sindicalizado y personal de confianza, así como por contrato, que cuentan con un alto grado de profesionalismo, experiencia y perfiles adecuados al trabajo de la institución. Los recintos administrados por el ISC son los más importantes desde el punto de vista histórico y los más funcionales como espacios públicos, sin embargo, requieren de planes institucionales de mantenimiento y fortalecimiento. El H. Congreso del Estado asigna al ISC un presupuesto anual cercano a los cincuenta millones de pesos para el gasto corriente; el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes asigna también un subsidio de poco más de 30 millones para la operación de los proyectos culturales. Además existen fondos mixtos peso a peso y proyectos especiales de infraestructura cultural acordados entre la federación y el estado. Estos recursos, humanos, materiales y financieros, bien administrados, son suficientes para generar desde el ISC las bases del desarrollo cultural de Sudcalifornia en el periodo 2016-2021. La evaluación de los recursos permitirá una asignación que garantice una alta eficiencia.

Reestructuración operativa del ISC para el mejor funcionamiento de sus servicios, áreas administrativas, atención al público en recintos culturales y manejo de sus recursos. Basada en la evaluación de los recursos disponibles, la reorganización institucional permitirá su uso óptimo, con la visión en un aumento constante de la calidad y cantidad de los servicios culturales proporcionados por el ISC a la población sudcaliforniana. Este proceso implica una asignación especializada de las funciones a los recintos culturales y una nueva división de las coordinaciones operativas.

Profesionalización de los recursos humanos mediante la adaptación y aplicación de la Ley del Servicio Profesional de Carrera para la Administración Pública Centralizada del Estado de B.C.S. De manera final, pero no menos importante, el cuidado del más importante de los recursos, el humano, dará al ISC la fortaleza para realizar las funciones asignadas por el pueblo de Baja California Sur.


2. Instrumentación jurídica. Desde hace años diversos actores sociales el sector político han propuesto la conversión del Instituto Sudcaliforniano de Cultura en una Secretaría de Cultura o en un Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, ello como una manera de aumentar su presupuesto y/o la efectividad de sus acciones. Es nuestra perspectiva, sin menospreciar el valor de estas proposiciones, que aún no se ha aplicado de manera íntegra el mandato legal que creó a la institución en 1994. Antes de avanzar en el crecimiento de la estructura, presupuesto y responsabilidades operativas del ISC es necesario comenzar por cumplir los lineamientos establecidos hace veinte años, por supuesto adecuando el marco normativo del ISC a las necesidades actuales para su óptimo desarrollo institucional. En la misma medida, es indispensable generar herramientas jurídicas que permitan la vinculación intersectorial mediante lineamientos obligatorios para que el desarrollo cultural sea una responsabilidad de todas las instancias de gobierno y no se limite únicamente  a las posibilidades operativas del ISC. Las siguientes son algunas de las primeras acciones para generar las condiciones de coordinación institucional para el desarrollo cultural integral en Baja California Sur.

Vinculación del ISC con la Comisión de Cultura y Arte del Congreso del Estado para la remodelación del presupuesto anual del ISC con énfasis en el establecimiento de indicadores, proyectos y metas de trabajo. Estos lineamientos permitirán la vigilancia sobre la correcta administración de los recursos públicos asignados al ISC y otorgarán la transparencia necesaria para generar propuestas de trabajo con mayores alcances año con año.

Creación de la Ley de Desarrollo Cultural Estatal, mediante convocatoria a la población sudcaliforniana, bajo la coordinación del ISC, la Comisión de Cultura y Arte del Congreso del Estado, y las Direcciones de Cultura municipales. Esta ley permitirá la vinculación intersectorial e interinstitucional para garantizar la corresponsabilidad de lineamientos y metas de trabajo entre los actores relacionados con el sector cultural. También motivará la conversión de las direcciones de cultura municipal en institutos municipales de cultura, con lo que obtendrán mayores posibilidades de organización, financiamiento público y privado, y operatividad. La ley permitirá también la coordinación del ISC con las Secretarías de Educación Pública, Salud, Turismo, Desarrollo Social y otras instancias del sector público para el aprovechamiento de los productos culturales, programas de fomento a la lectura, proyectos de valoración y difusión del patrimonio natural y cultural sudcaliforniano, y otros servicios culturales realizados por el ISC.

Recuperación de las iniciativas de la Ley de Fomento a la Lectura y el Libro de B.C.S. El año 2012 fue decretado “Año de la lectura en Baja California Sur” por el H. Congreso del Estado. Los años 2013 y 2014 con la coordinación de grupos de legisladores y comisiones legislativas se propusieron dos iniciativas para crear una ley de fomento a la lectura para el estado. Esta ley puede ser una herramienta para el desarrollo social de los sudcalifornianos en diversos niveles, desde los educativos hasta los económicos. Los indicadores de lectura de la población forman parte importante de los índices de desarrollo humano, y la actividad económica en torno al libro en un estado como Baja California Sur puede ser muy productiva con un estímulo y una proyección adecuadas.
Instalación de la Comisión Interinstitucional de Desarrollo Cultural de Baja California Sur. La instalación y funcionamiento cotidiano de esta comisión, ordenada por ley, es la fase final de la instrumentación jurídica para comenzar la aplicación de los programas, proyectos y acciones para el desarrollo cultural del estado.


3. Comunicación social. El ISC atiende usuarios de sus servicios, recibe proyectos y genera contenidos de interés público todos los días del año. Por ello es fundamental la comunicación permanente y expedita, con la población en general y los usuarios en particular,  para cumplir con sus objetivos de creación, aumentar sus alcances operativos y dar transparencia al uso de los recursos públicos que tiene asignados.

Capacitación al personal del ISC en atención al público, resguardo del patrimonio cultural y recursos materiales, y conocimiento de la funciones sustantivas de la institución. Con esta medida cada uno de los trabajadores del instituto podrá otorgar un servicio adecuado a los usuarios y solventar necesidades inmediatas de información. También se propiciará entre los trabajadores de ISC un orgullo y cuidado sobre la fuente de trabajo.

Creación de ventanillas únicas para la atención a usuarios de servicios culturales. Esta acción, coordinada con instancias del sector público estatal y municipal permitirá que la información sobre actividades, convocatorias, patrocinios, becas y capacitaciones estén disponibles a todos los sectores de la población para su aprovechamiento óptimo. Debe enlazar también la oferta cultural no institucional, así como los ámbitos rurales y urbanos y todo lo disponible para los sudcalifornianos ofrecido por instancias culturales regionales, nacionales e internacionales, como becas, financiamiento de proyectos y residencias artísticas.

Creación órganos de difusión y promoción cultural. En Baja California Sur aún no existe un periodismo cultural que permita a los creadores, productores artísticos y promotores de cultura la difusión de sus obras o actividades. De igual manera el público en general no cuenta con medios especializados para enterarse del acontecer cultural y artístico en el estado. El ISC puede iniciar la creación de estos medios electrónicos e impresos, dada la gran cantidad de contenidos que produce, abriendo los espacios a todas corrientes artísticas y de pensamiento para fortalecer el diálogo cultural entre los habitantes y las regiones de la entidad. En un inicio, puede desarrollarse la radio abierta, una revista mensual y contenidos en cápsulas de audio, video e inserciones de impresos, todos ellos también alojados en la página web del ISC.

Instalación del Consejo Consultivo del ISC. Compuesto por personalidades representantes del sector cultural de los cinco municipios, este consejo fortalecerá los programas, proyectos y actividades del instituto; vinculará las necesidades de servicios culturales de los municipios del estado con las posibilidades operativas de la institución; y actuará como contraloría social de su función pública.


4. Conservación del patrimonio. La función más sustancial del ISC encargada por su ley de creación es la protección y preservación de los edificios patrimoniales, documentos históricos y las tradiciones populares de los sudcalifornianos. Para ello le han sido asignados los inmuebles más emblemáticos del pasado sudcaliforniano (en la ciudad de La Paz), se ha creado el Archivo Histórico Pablo L. Martínez y el Centro de Culturas Populares. Sin embargo, el carácter estatal del ISC y la magnitud de las funciones de conservación del patrimonio histórico obligan a estrategias de mayor alcance. Entre ellas, las prioritarias son:

Catalogación de los bienes patrimoniales de carácter histórico y cultural de los sudcalifornianos. Esta catalogación permitirá la protección jurídica de bienes muebles e inmuebles, documentos y obras tangibles e intangibles que forman parte del patrimonio cultural del estado. Sobre este catálogo, de carácter público, se podrán realizar proyectos de recuperación, restauración, reconstrucción, desarrollo o aprovechamiento.

Protección jurídica a los bienes inmuebles de carácter histórico patrimonial y estímulos fiscales y financieros a los propietarios para la generación de actividades productivas en ellos, con énfasis en las de desarrollo cultural o servicios turísticos. Esta protección, acompañada de estímulos a los propietarios dará certidumbre y propiciará la conservación y uso de los inmuebles. Deberá ser un apartado de la ley de desarrollo cultural y realizarse en coordinación con las Direcciones de Catastro y/o Registro Público de la Propiedad municipales, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y el H. Congreso del Estado.

Creación de la Coordinación de Patrimonio. Como parte de la reestructuración operativa del ISC, esta coordinación será la encargada de la elaboración, revisión y/o aplicación de proyectos de catalogación, restauración, acondicionamiento y aprovechamiento del patrimonio cultural. Su énfasis estará en los bienes inmuebles, inicialmente los que se encuentran bajo resguardo del ISC.

Creación del Patronato para la Cultura y las Artes de B.C.S. Este patronato fortalecerá la aplicación de proyectos específicos para el desarrollo del patrimonio cultural mediante la búsqueda y obtención de financiamientos especiales en los sectores social y privado.


5. Fomento a la lectura y promoción del libro sudcaliforniano. Dentro de la cultura, el sistema de comunicación más importante y poderoso es la lengua y su representación escrita ha significado el mayor avance cultural de la humanidad. Uno de los ejes prioritarios para el desarrollo humano integral de los sudcalifornianos está en el acceso a las fuentes de cultura escrita. La experiencia de fomento a la lectura y fomento editorial en el ISC en el periodo 2012-2015 ha permitido establecer nuevos paradigmas para otorgar a la población sudcaliforniana un acceso democrático, extenso y profundo a la literatura, la historia y las artes de Baja California Sur a través del fomento a la lectura del libro sudcaliforniano. Estas estrategias se basan en la capacitación a promotores de lectura,  la promoción de la lectura por gusto, placer y búsqueda de conocimiento, y el fomento a la producción editorial de obras de temas o autores sudcalifornianos. Entre las principales medidas a desarrollar están las siguientes:

Reestructuración de la Red Estatal de Bibliotecas Públicas, uniéndola con la red estatal de salas de lectura y puntos de venta de publicaciones culturales del ISC para generar una Red Estatal de Puntos de Acceso a la Lectura. Estos puntos de acceso a la lectura serán difundidos ampliamente entre la población para motivar especialmente a la lectura de libros sudcalifornianos, en particular las novedades editoriales del ISC. La nueva Ley de Desarrollo Cultural y la de Fomento a la Lectura y el Libro tendrán apartados destinados a garantizar la atención institucional de las bibliotecas, particularmente las municipales, para convertirlas en centros culturales y fuentes de acceso a la información pública.

Apertura de salas de lectura en espacios públicos, centros de trabajo e instituciones educativas de todo el estado. La biblioteca es tradicionalmente el lugar de estudio y trabajo; la sala de lectura es un espacio para la lectura por gusto. Estas salas de lectura crean comunidad y fortalecen el tejido social, dan acceso a la valoración del patrimonio natural y cultural, y estimulan la creatividad individual y colectiva. Son coordinadas por voluntarios que cuentan con acervos de libros, capacitación continua y seguimiento por parte del ISC y el CONACULTA. En coordinación con la Secretaría de Educación Pública del estado, la Secretaría de Salud y del Trabajo pueden ampliarse las capacidades operativas del programa de fomento a la lectura para contar con acervos y capacitación a promotores en todos los hospitales y centros de salud, centros de trabajo e instituciones educativas del sector público. El propósito es hacer de Baja California Sur un estado de lectores.

Creación de colecciones editoriales de historia, arte, cultura y literatura sudcalifornianas para estudiantes, niños y jóvenes. La Biblioteca del Estudiante Sudcaliforniano reunirá los clásicos editoriales de temas o autores sudcalifornianos en libros impresos de bajo precio dirigidos a estudiantes de preparatoria. La colección proporcionará a los jóvenes un acceso directo a las fuentes de historia  regional y a lo mejor del pensamiento y la creatividad de los autores sudcalifornianos del siglo XIX y XX. Para los niños se ampliará la producción de obras ilustradas producidas por autores sudcalifornianos, tanto de historia y leyendas tradicionales como de literatura. La calidad material y el cuidado editorial serán altos, mientras que los costos de producción serán reducidos para su amplia distribución y lectura. El paradigma de fomento a la producción editorial tendrá su eje primario en las necesidades de los lectores sudcalifornianos.

Promoción y distribución del libro sudcaliforniano a nivel estatal, nacional e internacional. El gusto por la lectura se propicia mediante una relación emocional, en este sentido, la estrategia principal del ISC para generar interés por la lectura en la población sudcaliforniana ha sido ofrecerle publicaciones que hablen de su tierra, mares, naturaleza, historia y tradiciones. Libros de temas o autores sudcalifornianos se han convertido en vínculos notables para acceder a otras obras de la literatura nacional o universal. El fortalecimiento del libro sudcaliforniano mediante un aumento en su calidad textual y en su presentación material, aunado a una distribución y publicidad adecuada (en centros de lectura o para su venta), otorga una presencia de Baja California Sur en la esfera del noroeste de México y puede posicionar al estado a nivel nacional e internacional.

Estímulo a la traducción de obras de autores y temas sudcalifornianos. La lengua es el vehículo de la cultura. Para que Sudcalifornia participe del diálogo intercultural con los extranjeros residentes y visitantes es posible propiciar la traducción de obras de autores o temas sudcalifornianos, especialmente de historia del estado, al inglés. De la misma manera, es importante traducir obras de otras lenguas que tratan temas sobre Baja California Sur para ponerlas al alcance de todos los sudcalifornianos.

Apertura de Casas del Libro Sudcaliforniano (CALIS) en las cabeceras municipales para la difusión de las culturas, la literatura e historia regionales, y la capacitación en la escritura de géneros literarios, la promoción de la lectura y las artes editoriales. Estos espacios serán complementarios de las bibliotecas. Exhibirán y venderán los libros sudcalifornianos, en ejemplares impresos y electrónicos, con un catálogo que integrará obras antiguas y agotadas en versión digital. Cada CALIS será en sí mismo un espacio de lectura, exposición de obras artísticas, eventos literarios y realización de talleres de capacitación para escritores, editores, promotores de la lectura y  lectores.


6. Investigación, docencia y extensionismo. Baja California Sur cuenta con una gran cantidad de investigadores e investigaciones en todas las disciplinas del conocimiento humano. Esta producción de conocimiento puede articularse en metas concretas para el desarrollo cultural de los habitantes del estado. Con una coordinación entre los centros científicos, educativos y asociaciones civiles es posible hacer llegar el conocimiento generado mediante la enseñanza y la práctica en nuestras comunidades. Todas las herramientas de difusión, recintos y redes comunitarias con las que cuenta el ISC pueden servir para articular un flujo continuo entre los centros productores de conocimiento, sus investigadores, docentes y estudiantes, con las comunidades urbanas y rurales de nuestro estado. Las principales líneas de articulación en pares en las que puede actuar de manera inicial el ISC con este propósito son: salud y deporte; ciencia y naturaleza; y equidad de género y población en situación de riesgo. Sus programas actuales de desarrollo cultural infantil, de la juventud, públicos específicos y cultura municipal servirían para comenzar estos enlaces.


7. Infraestructura para el desarrollo cultural. El análisis de las capacidades operativas actuales del ISC, el conocimiento de las necesidades de la población sudcaliforniana y la reorganización de los recursos humanos, materiales y financieros disponibles permite programar proyectos de corto, mediano y largo plazo para la optimización, recuperación y construcción de infraestructura cultural que brinde servicios cada vez más amplios, cálidos y eficientes, que sean motivo de orgullo para los sudcalifornianos y que signifiquen un legado útil para las siguientes generaciones. De manera sucinta, los proyectos principales son:

Recuperación del proyecto original del Pabellón Cultural de la República de Los Cabos. En su origen el Pabellón surgió para ofrecer a los visitantes de Cabo San Lucas un acercamiento a los sitios de Patrimonio Mundial de México catalogados por la UNESCO, de tal manera que un visitante extranjero podría interesarse desde Los Cabos en otros atractivos turísticos culturales de la república y de Baja California Sur, motivándose a conocerlos en vivo.

Transformación del Centro Cultural La Paz en la Casa de la Ciudad. En 1910, el alcalde Gastón Vives concibió este edificio de piedra bajo la identidad de la cultura francesa que se consideraba lo más avanzado de su época. La Casa de la Ciudad ofrecerá la expresión cultural más refinada disponible en la ciudad tanto a los sudcalifornianos como a los extranjeros, aprovechando su ubicación y arquitectura privilegiada en el corazón del centro histórico de La Paz.

Reconstrucción de la planta original de la Antigua Casa de Gobierno para crear el Museo de la Ciudad de La Paz. La recuperación de un edificio histórico en toda su plenitud arquitectónica no sólo contribuye al embellecimiento del centro histórico de la ciudad capital y la recuperación de su patrimonio arquitectónico. Otorga la oportunidad de establecer un museo que narre con las mejores técnicas museográficas la historia de la ciudad y su región circundante desde los inicios de su ocupación humana hace doce mil años hasta el presente. El museo catalizaría la labor del actual Centro de Artes, Tradiciones y Culturas Populares. La instalación de servicios de cafetería, restaurante y sala de documentación, así como una tienda de museo, colocará al inmueble al nivel de las instituciones museísticas de nivel internacional.

Recuperación de todas las áreas del Antiguo Hospital Salvatierra y creación de la Escuela de Artes y Oficios Armando Manríquez. En su momento de creación en la última década del siglo XIX, el hospital ocupaba toda la manzana de una hectárea. La recuperación de las áreas asignadas ahora al Ejército Mexicano, la Secretaría de Salud y la Confederación Nacional Campesina implica negociaciones y acciones de mediano plazo complejas. La infraestructura resultante, sin embargo, permitiría la instalación de una Escuela de Artes y Oficios para enriquecer la vida cultural y económica del estado mediante la profesionalización de los artistas y artesanos de la entidad. De esta escuela podrán salir los educadores de las artes para las casas de la cultura y escuelas del nivel básico de los cinco municipios.

Modernización de la Unidad Cultural Ágora de La Paz y la Unidad Cultural Jesús Castro Agúndez. La definición de sus destinos, integración en un circuito cultural y acondicionamiento para recibir actividades y visitantes los 365 días del año darán un aprovechamiento óptimo a sus edificios. En particular se les dotará de cafeterías, librerías y cine, así como áreas verdes y espacios de juego y ejercitación física.

Conversión de la Escuela de Música del Estado en Conservatorio. La transformación significará que los estudiantes egresarán como profesionales de la música y el canto. Será la sede de la Orquesta Filarmónica de B.C.S.

Habilitación de los teatros en los cinco municipios y formación de la Compañía Estatal de Teatro. En todo el estado hay teatros, algunos tan sofisticados como el Teatro de la Ciudad de La Paz, tan antiguos como el Benito Juárez (La Paz) y el Manuel Márquez de León (Todos Santos) o tan sencillos como los que hay al aire libre en los parques de pueblos y ciudades. Todos estos recintos, remozados dignamente, adecuadamente promovidos y administrados como una red de foros pueden ser sostenidos en su uso con recitales, conferencias, diálogos públicos, cineclubes y, especialmente, representaciones teatrales. La formación de una Compañía Estatal de Teatro, con sede en el Teatro de la Ciudad de La Paz, dará en el mediano plazo contenidos regulares y atractivos.

Creación de la Filmoteca del Estado. La Filmoteca del Estado se encargará de reunir y conservar las películas, documentales y pietaje cinematográfico histórico sobre Baja California Sur, generando un catálogo asequible a investigadores, estudiantes y público en general. A la par, coordinará la proyección cotidiana de lo mejor de la cinematografía nacional y mundial en los foros teatrales de todo el estado.

Creación de la Pinacoteca del Estado. Baja California Sur se encuentra en un momento maduro de producción artística, especialmente en las artes visuales. Existen muy pocas galerías públicas, sin embargo, para la exhibición de las obras de los artistas sudcalifornianos. La pinacoteca reuniría y expondría de manera permanente los premios de adquisición de las bienales del ISC, así como donaciones, estimulando con ello a los creadores y permitiendo a los sudcalifornianos conocer su patrimonio artístico.

Creación de la Biblioteca Central de Baja California Sur. Ésta conservará, investigará y difundirá el patrimonio bibliográfico de los sudcalifornianos, y coordinará los esfuerzos de modernización de todas las bibliotecas públicas del estado.

Creación de jardines botánicos. Es posible colocar jardines botánicos para el conocimiento, valoración y uso de la flora originaria de la península. En una primera etapa pueden instalarse en los recintos culturales con áreas abiertas. Posteriormente, puede promoverse su creación en instituciones educativas y centros de trabajo, así como parques públicos de todas las poblaciones.

Creación de bebederos y fuentes de agua potable en recintos culturales. Esta acción, de bajo costo económico y alto impacto social, permitirá asociar a los recintos culturales con el vital líquido, dará un servicio necesario a los visitantes y propiciará una recuperación de la cultura del agua característica de los pueblos originarios de nuestra península.


8. Turismo y patrimonio cultural. La experiencia internacional de varios siglos y estudios contemporáneos han comprobado que la convergencia entre política cultural y política turística genera un alto aprovechamiento económico del patrimonio cultural. En este sentido el patrimonio cultural sudcaliforniano puede convertirse en un atractivo relevante e indispensable para el desarrollo turístico del estado. Proyectos exitosos a nivel internacional y nacional muestran que los turistas prefieren el conocimiento de la cultura del lugar que visitan, pues genera en ellos una impresión única y entrañable, precisamente la misma que otorga identidad y orgullo a los habitantes del lugar visitado. Entre mayor es la percepción de la riqueza cultural sobre un lugar es mayor la afluencia de turistas, con la peculiaridad de que sus actividades son de menor impacto social y ambiental y su generación de plusvalía se incrementa con el tiempo. En este sentido, las propuestas en este documento contienen ambas direcciones: cubrir las necesidades de servicios culturales para la población sudcaliforniana y ofrecer contenidos culturales de calidad a los turistas. Sin embargo, para generar una correlación más específica entre cultura y turismo se proponen los siguientes proyectos iniciales:

Elaboración y publicación impresa y en internet de mapas geoturísticos del estado y municipales para indicar características culturales de interés, con énfasis en la valoración de las comunidades de rancheros y pescadores, y los recintos culturales.

Elaboración y colocación de mapas con recorridos turísticos en distritos históricos.
Capacitación a guías de turistas urbanos para la atención continua a los visitantes en las capitales de los municipios.

Elaboración y venta de souvenirs, recuerdos, carteles y catálogos con motivos históricos y contemporáneos de calidad en materiales y diseño, disponibles en tiendas de museo y otros recintos culturales.

Creación del Festival Internacional de Documentales de Naturaleza y Ser Humano. Asociado a la visita de la ballena gris, este festival permitirá la llegada de visitantes extranjeros que en sus lugares de origen llamarán la atención sobre la riqueza natural y cultural de Baja California Sur y darán a los sudcalifornianos un vínculo con lo mejor de la filmografía del mundo en el género documental.


9. Cultura y espacio público. Finalmente, pero no menos importante, debe considerarse que las propuestas aquí enlistadas son una plataforma para favorecer la expresión, la creatividad y la libertad individual y colectiva del pueblo sudcaliforniano. La valoración de las culturas y las identidades propias de los habitantes del estado implican la inclusión y la unión en la diversidad para la vida en común. En este sentido, es primordial el establecimiento de espacios de reunión, públicos y dignos en pueblos y ciudades. En las calles y parques son necesarios los monumentos referenciales para los ciudadanos, enlazando la historia y las culturas sudcalifornianas con su vida cotidiana. El enlace cívico y el compromiso social de los individuos con su comunidad es esencial. En este sentido ideal de trabajo, la meta final de un plan de desarrollo cultural para Baja California Sur está en la generación de las condiciones objetivas y permanentes para que los sudcalifornianos sean un pueblo próspero de mujeres y hombres libres, creativos, informados, conscientes y participativos en los asuntos públicos, generosos con sus prójimos y ciudadanos provechosos de la nación mexicana.





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Fundamentos legales
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Artículos 3, 4, 6, 26, 28 y 73.
Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Baja California Sur. Artículos 4, 5, 6, 12, 16, 19, 38, 79 y 148.
Ley que crea el Instituto Sudcaliforniano de Cultura.
Ley del Servicio Profesional de Carrera para la Administración Pública Centralizada del Estado de B.C.S.
Manual General de Organización del Instituto Sudcaliforniano de Cultura.
Reglamento Interior del Instituto Sudcaliforniano de Cultura.

Referencias
Sauvage, Alexandra, y Alba E. Gámez (editoras). Usos del patrimonio cultural en Sudcalifornia. Turismo, museos y políticas culturales como herramientas de desarrollo regional, Instituto Sudcaliforniano de Cultura, La Paz, B.C.S. ISBN: 978-607-9314-06-4.



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